Los negocios del futuro

Einstein pronunció una frase que cobra mucha importancia en los momentos actuales: "no esperes que las cosas cambien si siempre haces lo mismo". A día de hoy, en tiempos dinámicos y cambiantes como jamás conocimos, es importantísimo replantear el modo de dirigir los negocios y adaptarse a un entorno que no perdona los errores. Resumiré algunos conceptos que deben ser asimilados por los directivos que aspiren a liderar las organizaciones y deseen tener éxito en esta complicada tarea:



  1. Vigilancia tecnológica.- dado que vivimos una etapa de innovación acelerada, el mayor riesgo de desfase y subsiguiente pérdida de cuota de mercado se debe a no saber incorporar a tiempo mejoras tecnológicas que puedan aparecer y que sí implementen nuestros rivales. Esto obliga a los directivos a dedicar cierta parte de su tiempo a realizar "vigilancia tecnológica", esto es, observar qué nuevas herramientas aparecen por el horizonte, valorar el impacto que puedan tener sobre el negocio y sopesar la posibilidad de integrarlas y aprovecharlas como fuerza competitiva diferenciadora. Hoy más que nunca, es crítico hacer networking, acudir a ferias y eventos, rastrear la web, inscribirse a boletines..., todo aquello que nos pueda permitir anticiparnos a los acontecimientos. Tenemos ejemplos de miles de empresas que en la actualidad pasan serias dificultades de viabilidad por no haber hecho ésto y encontrase, de un día para otro, superadas ampliamente por los rivales.
  2. Capacidad de resolución.- si los tiempos van rápido, no existe margen a la meditación pausada. Los directivos del presente y del futuro deben tener mentes analíticas y ágiles en la resolución de problemas. No consiste en improvisar soluciones, pero sí en decidir con prontitud (nótese que "improvisación" y "prontitud" tienen matices diferentes). En una palabra, el directivo que necesitamos debe ser, ante todo, resolutivo. En ello se juega mantener su organización en la vanguardia o ir a remolque de los acontecimientos.
  3. Liderazgo motivador del talento.- la mayor fuerza competitiva que les queda a las empresas es el talento del personal que trabaja en ellas. El resto de elementos con los que antaño competíamos y marcaban el éxito (innovación en productos y en procesos) hoy perdieron fuerza debido a la globalización y facilidades de comunicación, lo que hace que este tipo de innovaciones tengan una corta vigencia y rápidamente sean replicadas y mejoradas por los rivales. Los "intangibles" son más difíciles de copiar, y dentro de ellos destaca el "know how" de la propia organización; ese saber hacer depende, en buena medida, del talento de los empleados. Los directivos del presente deben ser capaces de detectar qué empleados son valiosos, cómo poder aprovechar toda su capacidad en beneficio de la organización y cómo construir estructuras dinámicas que integren y evolucionen cada vez que algún trabajador descubre una propuesta de valor diferenciadora merecedora de ser transformada en innovación competitiva.
Evidentemente la lista de cambios que deberíamos abordar sería muy extensa, pero creo que no está mal empezar por estos tres que acabo de proponer. Estoy plenamente convencido que aquellos directivos que sean capaces de asimilar estos conceptos y aplicarlos en la medida de lo posible dentro de sus empresas, estarán dando pasos muy sólidos para construir un proyecto con mucho futuro.

Reciban un cordial saludo





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