EL COMBUSTIBLE DE LOS NEGOCIOS

El efectivo es para el negocio lo que el combustible es para el automóvil: se necesita lo suficiente para arrancar y para mantenerlo funcionando.  También se dice que el efectivo es la sangre del negocio, porque debe estar fluyendo de manera continua para mantener al organismo oxigenado, nutrido.  Es vital comprender que la liquidez, o capacidad de pago en el corto plazo, no es lo más importante para una empresa, pero si falta, puede ocasionar problemas muy serios; la rentabilidad, que implica tener utilidades suficientes en relación a lo invertido, es más importante que la liquidez, pero nadie podrá negar que la empresa las necesita a ambas; por lo tanto, lograr el equilibrio se vuelve algo fundamental.


La contabilidad genera unos reportes que llamamos Estados Financieros; de ellos, los más conocidos y utilizados son:

a)    El Balance General, que muestra los recursos que posee la empresa y sus fuentes de financiamiento a una fecha dada.
b)    El Estado de Resultados, que muestra los ingresos y gastos de un período determinado, los cuales resultan en una utilidad o una pérdida.

La información contenida en ambos es muy útil, y se vuelve más comprensible cuando la comparamos con otros períodos y nos apoyamos en indicadores financieros; sin embargo, para tener un panorama más completo que nos permita equilibrar los objetivos de rentabilidad y liquidez, es necesario incorporar otro estado financiero que por mucho tiempo ha sido menospreciado: el Estado de Flujos de Efectivo. La empresa puede ser rentable pero no líquida o viceversa, una realidad que convierte a este estado en el complemento necesario para tener la imagen completa del desempeño del negocio.  Cada estado ve la salud de la empresa desde una perspectiva diferente, pero todas muy necesarias.

¿Y por qué lo necesito?, podría usted preguntarme.  La razón principal es que en el Estado de Resultados los ingresos se reconocen al momento de la venta, lo que no me dice nada acerca de cuándo recibe dinero la empresa ni cuánto, y de manera similar, reconoce los gastos cuando se incurren para enfrentarlos con los ingresos, lo que nos deja a ciegas sobre cuándo salió el dinero y por cuánto.  Adicionalmente, las inversiones en activos no circulantes no afectan la utilidad en el momento en que se realizan, sino conforme se deprecian o amortizan dichos activos.   

El Estado de Flujos de Efectivo nos permite ubicar de dónde obtiene los fondos la empresa (fuentes) y a dónde van (usos).  La información en este estado se presenta relacionando el saldo del efectivo al inicio con los flujos netos (la diferencia entre los movimientos de dinero hacia y desde la empresa), de manera que podamos saber cómo se llegó al saldo final.  Pero lo más interesante es que nos permite clasificar esos movimientos en tres tipos:

1)    Actividades de operación: son las que constituyen la principal fuente de flujos para la entidad, relacionados con clientes, pagos a empleados y proveedores, y pagos de impuestos.  Esta sección nos indica la medida en la que estas actividades han generado fondos líquidos suficientes para mantener la capacidad de operación, para efectuar nuevas inversiones sin recurrir a fuentes externas de financiamiento y, en su caso, para pagar financiamientos y dividendos; sería lógico esperar que este tipo de actividades sean generadoras de flujos, los cuales se usarán para invertir, pagar deudas o incrementar el saldo de efectivo a la mano.

2)    Actividades de inversión: muestran cuánto efectivo se invierte para el futuro en compra de activo fijo y otros activos no circulantes. Si el número es relativamente bajo en proporción al tamaño de la empresa, está habiendo poca inversión, lo que puede indicar que se está “ordeñando” el negocio sin invertir para el crecimiento futuro; si el número es relativamente alto, puede sugerir que los directivos tienen altas expectativas respecto al futuro de la empresa.

3)    Actividades de financiamiento: esta sección muestra en qué grado la empresa depende de financiamiento externo; los flujos de este tipo de actividades deben reflejar una estrategia acorde con las actividades de inversión.  Si analizamos la tendencia a lo largo del tiempo, nos daremos cuenta si la empresa es captadora de financiamiento (pide prestado más de lo que paga), si vende nuevas acciones a los inversionistas, o si por el contrario está reduciendo su nivel de deuda.



El ciclo financiero del negocio es responsabilidad de su director general, quien deberá tomar decisiones de corto y largo plazo que conduzcan al logro de sus objetivos y a su permanencia en el largo plazo.  Todas las decisiones implican riesgos, pero el responsable de ellas debe optar por reducir ese riesgo haciendo uso de información relevante, significativa y oportuna; también debe aprovechar los conocimientos y experiencia de su ejecutivo financiero, convirtiéndolo en lo que debe ser, su brazo derecho en el tema de finanzas.


Lo invito, estimado lector, a explorar este estado financiero que lo ayudará a contestar una pregunta que con frecuencia me han planteado ¿dónde quedaron las utilidades que supuestamente ganó mi empresa?  Le garantizo que el tiempo que le invierta no será un desperdicio, sino por el contrario, lo ayudará a encontrar la luz que tanto ha estado buscando.


Adriana Olvera Sotres
Bufete Empresa Inteligente
Consultor asociado

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