COMO SOBREVIVIR EN LOS NEGOCIOS, EN UNA ECONOMÍA BASADA EN EL CONOCIMIENTO


(Primera de dos partes)


“Solo basta ver como Amazon compra, maneja sus almacenes y vende, para visualizar la película de terror que se cierne sobre todas las empresas comerciales del mundo ..." ABA

Hace dos décadas, en un periódico local, escribía:

“En 1847, un fantasma recorría Europa, era el fantasma del comunismo. Carlos Marx había declarado la guerra a muerte contra el capitalismo, del que decía que había agotado su esquema y no tardaría en caer como estructura político-económica.

El sistema denominado, peyorativamente, capitalista había sido prohijado por la revolución industrial, y su desarrollo se dio paralelamente a ésta, por este motivo, cuando se dan los primeros síntomas de su decadencia, Marx lanza al mundo dos sentencias: La revolución industrial había llegado a su fin, y el mundo entraría ineluctablemente a una sociedad sin clases, es decir, al comunismo. El filósofo alemán acertaba en su primera premonición, no así en la segunda...

Un siglo después, a mediados de los ochenta, un pensador norteamericano con muchas menos pretensiones cosmogónicas afirmaba, otra vez, que la era industrial había llegado a su fin, pero lo que se desguazaba sobre la humanidad no era la sangrienta quimera comunista sino la era de la INFORMÁTICA, hablamos desde luego de John Naisbitt.

Así, en el tenor marxista podemos afirmar que un nuevo fantasma recorre el mundo, y éste es el fantasma de la información o más concretamente LA REVOLUCIÓN DEL CONOCIMIENTO.

En el mundo de los negocios, las cosas están cambiando de manera dramática, pero el mayor drama lo constituye el hecho de que en Hermosillo, en Sonora y en México entero, son muy pocos los empresarios que se dan por enterados.

Las reglas del juego han cambiado; de un mercado de vendedores, hemos pasado traumáticamente a uno de compradores, y queremos seguir haciendo negocios como si todavía tuviéramos un mercado cerrado, con consumidores liliputienses a los que aún podemos venderles caro y malo sin ningún problema.

Las cosas ya no son igual que antes, nos encontramos en el vórtice de la tormenta que deja atrás a la revolución industrial para dar paso a la revolución del conocimiento, con la triste desventaja para nosotros, como país, de no haber disfrutado las mieles completas de la era industrial que se va y sin estar preparados para lo que se ve venir.

En la era industrial, el paradigma básico era producir lo máximo con el mínimo de costos posibles. Todo el esfuerzo administrativo gravitaba en torno a las economías de escala; el mercado era seguro; lo que se produjera con un mínimo de estándar de calidad era comprado por un mercado que aún no aprendía de su gigantesco poder de elección basado en su capacidad de compra.

En la nueva Era del CONOCIMIENTO, las reglas del juego han cambiado; en nuestros días el consumidor poco a poco se ha hecho cosmopolita, y ahora se tiene que producir lo que él quiere, no lo que la empresa piensa que desea; ahora él, pone las condiciones y la empresa tiene que bailar al ritmo que le toque si quiere hacer negocios con este último.

El empresario de finales de siglo tendrá que conocer y poner en práctica las nuevas reglas del juego de los negocios rentables de nuestra época. A continuación, ponemos a consideración algunas de ellas:

1.- La parte mayor del valor agregado de los productos y servicios se derivan del conocimiento y la inteligencia.

La premisa básica de la sociedad industrial era elaborar servicios y productos a bajo precio; con esto el grito de guerra era optimizar los procesos productivos, es decir, se buscaba mejorar la productividad. En la sociedad del conocimiento lo primordial que se busca y se exige es valor agregado, y en la búsqueda de esa herramienta que lo generará de manera continua, las empresas más apresuradas en este proceso encontraron que era el conocimiento el recurso que andaban buscando.
Cuando el producto final del negocio se basa en el conocimiento, se redefine estructuralmente la esencia de la empresa, por ejemplo: Los ciclos de la vida del producto o servicio se reducen gigantescamente, el cliente se vuelve un sujeto activísimo en el quehacer de la empresa, los costos de producción ya no son determinantes para fijar el precio; el factor tiempo se vuelve primordial en la estrategia del negocio, el precio se tasa subjetivamente y, el activo más importante ya no es “la gente” que integra la empresa, sino el conocimiento que porta dicha gente.

Con lo anterior, el producto ya no vale por sí mismo, ahora es sólo UN CONTENEDOR DEL VALOR.

2.- La información se ha convertido en el insumo básico de la producción.

Definitivamente, el empresario tendrá que reconocer, en el futuro inmediato, que la información se está convirtiendo en el punto neurálgico de todos los negocios, tanto para crear nuevas empresas como para revitalizar aquellos negocios maduros que está  a punto de cerrar.

Los empresarios de nuestros días no se pueden dar el lujo de ignorar lo que quieren, desean y necesitan sus clientes; en muy poco tiempo, la diferencia entre las empresas exitosas y las que van de salida será sin duda el acopio y el manejo de la información que tenga cada una de ellas.

Los requisitos para que la información sea utilizable y genere realmente ventajas competitivas, debe cumplir tres requisitos: SER CONFIABLE, COMPLETA Y OPORTUNA.

3.- La tecnología es un factor importante para poder determinar.
Actualmente la tecnología representa un elemento imprescindible para agregar valor a los productos o servicios que ofrece el negocio, por lo cual es impensable augurar un futuro sostenible para las empresas que no cuenten con ella.

Es muy amplio el cúmulo de los nuevos componentes tecnológicos que han redefinido el quehacer de los negocios: Las computadoras, la supercarretera de la información, las telecomunicaciones, etc., los cuáles están provocando entre los empresarios una especie de tecno fobia directiva, ya que ésta está cambiando radicalmente los hábitos de los consumidores, los estilos de vida, las estrategias de las empresas y las ventajas competitivas.

El empresario debe tener presente que lo importante no es la fecha de una invención tecnológica sino la fecha de aplicación; al negociante no debe interesarle tanto las especificaciones técnicas, sino las posibilidades de aplicación creativa para lograr ventajas competitivas.

También es importante distinguir entre tecnologías mejoradas y nuevas tecnologías aplicables: la máquina de escribir se fue mejorando (tecnología mejorada), hasta que apareció la computadora que hizo a aquella obsoleta, en este caso estaríamos hablando de nueva tecnología aplicada.

4.- La rapidez: La nueva estrategia empresarial.
El mayor reto del empresario moderno es la rapidez con que pueda dar respuesta a los cambiantes requerimientos de sus clientes. El consumidor de nuestro días ya se dio cuenta que cada vez puede obtener más de nosotros; el cliente globalizado ya se acostumbró a que se puedan entregar productos y servicio más rápido que la competencia.

Lo anterior obliga al empresario a organizar y a estructurar su empresa para que no existan pérdidas de tiempo en su cadena productiva, sin embargo, las empresas tradicionales no están diseñadas para ofrecer rapidez, por lo que el jefe del negocio deberá de hacer un esfuerzo de reingeniería para estructurar la entidad de acuerdo a los nuevos ritmos que ofrece el mercado.

Las estrategias productivas más importantes de que puede echar mano el empresario, se pueden agrupar en tres bloques:

a) Estrategias orientadas a procesos flexibles
b) Estrategias orientadas al factor tiempo y
c) Estrategias orientadas al abatimiento de costos

En el caso de las empresas que han adoptado la estrategia de rapidez, han provocado cambios sustantivos hacia el interior de la empresa que podemos agrupar de la siguiente manera:

1.- Rediseño de los procesos productivos con una orientación en la capacidad de respuesta.

2.- Eliminación o reducción en su mínima expresión de las actividades que no agreguen valor.

3.- Redefinición y minimización de las estructuradas intermedias entre las empresas y el cliente.

En la actualidad la capacidad de respuesta es todavía un asunto de elección, en el futuro inmediato, todo hace indicar que será un asunto de supervivencia.
Con todo lo anterior, vemos que se está gastando una revolución, tal vez con mayores alcances que la propia revolución industrial. El empresario de nuestros días puede escoger entre quedarse al margen de este cambio y ser borrado del mapa de los negocios o hacer un esfuerzo por estudiarlo. Entenderlo y aplicar las nuevas reglas del juego para sobrevivir y desarrollarse en el mundo de los más aptos.

La sentencia bíblica pudiera modificarse y plantearse de la siguiente manera:
“Ganarás el pan con el sudor de tu MENTE”.

Así pues, un nuevo fantasma recorre el mundo: El fantasma de la REVOLUCIÓN DEL CONOCIMIENTO. Dios nos agarre confesados”. Hasta aquí, lo que escribía hace dos décadas.

Todo lo anterior, lo señalábamos en 1995; desgraciadamente, para la mayoría de las empresas mexicanas, suena como una predicción todavía futurista, cuando en realidad, otras empresas del mundo, no solo ya realizan estos conceptos, sino que empiezan a volver obsoletos algunos de ellos.

Para desgracia de muchas empresas y para la economía de México y América Latina en su conjunto, todas esas premisas que se plantearon con tanta antelación, hoy día no solo son realidades, sino que se han convertido en las mayores amenazas para la existencia misma de las empresas del subcontinente.

Como hace 20 años, seguimos insistiendo en que la salida a esta mega amenaza mundial, lo que tenemos que hacer es transformar nuestras empresas verticales, funcionales y obsoletas, en empresas del conocimiento, en Empresas Inteligentes. 

Hace 20 años, el problema era convencer a los dirigentes empresariales de que aprovecharan la oportunidad de convertirse en pioneros a nivel mundial, ubicándose en el pensamiento y en la acción, en la nueva forma de hacer negocios, de acuerdo a las premisas de la sociedad del conocimiento que se nos venía encima. Hoy, por desgracia, esa oportunidad ya se fue; ahora lo que nos queda, es, por lo menos, subirnos a la ola del cambio, pues la posibilidad de liderarla ya no se logró.

La última etapa de la Empresa Inteligente


El Sistema Empresa Inteligente, contraparte del Sistema Funcional o Piramidal, se establece en diferentes etapas o momentos en las empresas públicas o privadas.

En mi libro: “Sistema Empresa Inteligente, una propuesta al mundo sobre cómo debe ser la empresa en la economía basada en el conocimiento”, señalo las partes y el orden que debe llevarse para convertir a una empresa funcional tradicional, en una organización del conocimiento, y la última etapa consiste en la digitalización de los procesos sustantivos y de apoyo de la empresa.

En la siguiente colaboración, estaré planteando en qué consiste esta parte del 
Sistema Empresa Inteligente. ESSS.......

Anibal Basurto Amparano
Empresa Inteligente Asociación
Director General

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