LA CAPACITACIÓN NO PUEDE SER DEMOCRÁTICA

“El colmo de no saber a dónde se va en la empresa, es cuando se le pregunta al personal qué capacitación quiere recibir…” ABA


El principal problema de la economía mexicana, reconocida por tirios y troyanos es: la pobre competitividad que manifiesta nuestra economía; la solución más importante al interior de las empresas: la capacitación de su gente.

Pese a lo anterior, sigue siendo muy reducido el número de empresarios en este País, que están entendiendo que en una economía basada en el conocimiento, éste, el conocimiento, se convierte en el combustible inexorable para que la empresa transite por la rúa de la competitividad.

En el siglo XXI, la capacitación no es cuestión de elección es cuestión de supervivencia
Quien deje de aprender, se convierte en un analfabeta funcional, y su analfabetismo medido de esta manera, se arquea a partir del tiempo en que dejó de aprender; es decir, ¿Qué tan analfabeta funcional es alguien? Simplemente hay que saber cuántas semanas, meses o años tiene sin estar aprendiendo de manera formal o informal, cosas que le sirvan para la vida y el trabajo. Exactamente lo mismo ocurre para las empresas: si su gente no está aprendiendo nada, pues la nada es su destino.


Si queremos saber cómo será el México del año 2030, es muy sencillo: hay que ir a las escuelas; hay que ver, qué están aprendiendo nuestros niños y jóvenes. La escuela, no debe ser el espejo de la sociedad; debe ser su proyecto. Si queremos mejorar un País, simplemente hay que meterle mano a la escuela, no hay más.

De igual manera, cuando un empresario me pregunta que si cómo veo el futuro de su empresa, le pregunto a quemarropa: ¿Qué está aprendiendo tu personal? ¿Nada? Pues ese es el futuro que veo: nada.

Los empresarios y directivos que le están entendiendo a la nueva sociedad del conocimiento, saben que todos los individuos pertenecientes a sus organizaciones, requieren encontrarse inmersos, de manera continua, en un proceso de aprendizaje que no termina jamás. Se trata de alfabetizar al individuo del siglo XXI, en las nuevas herramientas de la nueva economía basada en el conocimiento. Tenemos que convertirnos en ciudadanos del mundo.


La capacitación podría ser cara, pero es más cara la ignorancia

En la medida en que nos vamos adentrando en la nueva economía, se van perfilando dos tipos de empresarios o directivos: los que sufren mucho para pagar la capacitación de su gente, y los que ya se dieron cuenta que ésta es parte del combustible para que la empresa pueda operar.

Invertir o no en el desarrollo del personal, pareciera algo de querer hacerlo o no, sin embargo, cada vez se convierte en una premisa determinante para que la empresa pueda ser competitiva y en consecuencia, pueda seguir en el mercado.

En lo personal, comprendo cuando un directivo “sufre” para firmar el cheque de la capacitación; por lo general, no lo presiono y le digo que no tiene caso que invierta en esto, pues cuando no se ha entendido esta premisa básica de la nueva forma de hacer negocios, cualquier presupuesto se le hará caro y frecuentemente innecesario, pues no sabe o no creé que lo más importante para que su empresa sea rentable, es que su gente esté preparada para enfrentar los cambiantes retos que nos presenta el cliente del siglo XXI. Quizá, demasiado tarde, comprenderá que la base para lograr buenas ventas y resultados financieros en la economía que empezamos a vivir, es contar con gente preparada y con buena actitud.



¿Por qué otra razón hay que invertir en la gente?


Para que una empresa sobreviva y sea competitiva en una economía basada en el conocimiento, es necesario que su tasa de innovación, sea mayor a la tasa de aprendizaje de sus clientes: si ocurre lo contrario, es decir, si nuestros clientes aprenden más rápido que nuestra velocidad para innovar, se nos acaba el negocio, pues, irremediablemente, nuestros clientes volverán obsoleta a la empresa.

El único ser capaz de crear en el orden temporal es el ser humano, es decir, la persona:

Por lo tanto si queremos empresas creativas e innovadoras, necesitamos ubicar al trabajador como una persona y no como un empleado.

Las personas innovan; los empleados no lo hacen y punto.


La ruta inteligente para llevar una capacitación efectiva, eficaz y eficiente.

Paso 1. Qué el empresario defina lo que realmente quiere hacer con su empresa.

Paso 2. Ubicar los conocimientos y habilidades que requiere poseer la gente de su empresa que le va ayudar a lograr eso que quiere.

Paso 3. Establecer un agresivo programa de capacitación para todos los integrantes de la organización.


La capacitación debe ser dirigida; no democrática


Por lo dicho anteriormente, la gente en la empresa, debe aprender lo que la compañía necesita para lograr los fines que le son propios. Cuando la firma paga la capacitación, no le vamos a preguntar al personal qué es lo que quiere aprender; hacerlo significa la mejor forma de darnos cuenta de que la dirección de la empresa está completamente perdida en cuanto a su visión de negocios.


¿Qué se debe aprender?

Uno de los errores garrafales que cometen muy frecuentemente los capitanes de empresa es promover, auspiciar y pagar maestrías, diplomados y cursos para que los directivos se especialicen en cuestiones operativas; por ejemplo: directivos que son ingenieros eléctricos, que solicitan y se les concede, hacer una maestría en potencia o redes subterráneas; directivos que son agrónomos y se les paga una maestría en fitotecnia o cosas por el estilo; al médico director de una clínica, al que se le paga una maestría en cardiología.

Y digo que es un gran error, porque no hay que esperar a que estos directivos terminen sus maestrías para ver cómo dejan “tirados” sus resultados directivos, que son los que les dan su razón de ser en la empresa; desde las primeras materias, nos damos cuenta de que se está alejando de sus obligaciones prístinas como directivos, para atender cosas que deben ser manejadas por la gente que trabaja con él.

Ese tipo de maestrías, diplomados o cursos, deben ser tomados por sus colaboradores, porque son aprendizajes que tienen que ver con la operación, no con la dirección: no nos sirve de nada un directivo atendiendo muy bien los problemas eléctricos de nuestros clientes, si no genera resultados de negocio. Que los que operan resuelvan esos problemas; el directivo debe coordinar los esfuerzos de toda el área de trabajo en la búsqueda de resultados más estratégicos para la empresa.

Por lo anterior, los directivos de la empresa, deben aprender habilidades directivas y los colaboradores, habilidades operativas.

¿Porque no invierten en capacitación los empresarios del siglo XXI?


Existen algunas razones por las cuáles no invierten los dueños de los negocios en este rubro, y pudiéramos decir que en la mayoría de los casos tienen razón; no invierten en capacitación porque:
  • *No retribuye lo que se gasta en este renglón
  • *La gente se capacita y se va
  • *Hay otras prioridades
  • *Etc.

Tienen razón en estos argumentos que plantean para no invertir en capacitación, sin embargo, hay causas más profundas que explican por qué en la Economía basada en el Conocimiento, no se invierte en conocimiento.

Primera razón: no se tiene un sistema que convierta el conocimiento en nueva tecnología, es decir, en una nueva manera de hacer las cosas. Ciertamente, la capacitación no retribuye, pero no se está haciendo nada por encontrar el o los sistemas que sí lo hagan.

Segunda razón: porqué quizá el directivo más importante en una empresa del siglo XXI sea el responsable de Capital Humano, y la triste realidad, es que muchas empresas no tiene esta área o siguen trabajando con el obsoleto departamento de recursos humanos.

Tercera razón: porque quién dirige esta área (con cualquiera de los nombres) tiene a la empresa secuestrada, en el pleistoceno inferior y no permite que lleguen los aires del cambio a la compañía.


¿Qué puede hacer el empresario?

Finalmente, para el empresario que quiera realmente insertar a su empresa en la ruta de la competitividad que nos exige el siglo XXI, le dejo las siguientes recomendaciones:

*Que, de una vez por todas, sepa a dónde diantres quiere llevar a su empresa.

*Que defina muy claramente, cuáles son los valores, actitudes, conocimientos y habilidades (VACH) que deben poseer sus directivos y colaboradores, para que le puedan ayudar a llevar a su empresa a dónde quiere ponerla.

*Que diseñe un agresivo programa de capacitación para lograr ese VACH; ojo, es muy importante que invite a un experto externo en estos temas, porque si deja todo en manos del encargado del área de Capital Humano o Recursos Humanos, es muy probable que se siga en un movimiento de rotación, pero sin moverse un centímetro en movimientos de traslación.

*Que comprenda y aprenda que ya no hay remedio: se tiene que acostumbrar a firmar el cheque de capacitación, así como lo hace con el de la gasolina, las rentas, la nómina, etc.

Hay otras recomendaciones, pero no quiero ser responsable de trombosis, infartos o Síndrome de Capgras, mejor hasta aquí la dejamos. ESSS…….

                                                          Aníbal Basurto Amparano
                                             *Rector del Instituto Empresa Inteligente
                                             *Director del Bufete Empresa Inteligente
                                                                         México

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