Competitividad: España versus México

El pasado jueves 8 de diciembre se cerró la maestría en consultoría interna y externa iniciada allá por agosto de 2010. Fueron 29 alumnos a los que tuve el honor de impartir el último módulo.

Desde estas líneas quiero reconocer el esfuerzo de estos profesionales por seguir ampliando su horizonte de conocimientos, su afán por querer entender cuáles son los nuevos retos a los que nos enfrentamos como sociedad y, sobre todo, por su interés en aportar su granito de arena para solucionar los tremendos problemas a los que nos enfrentamos. Hace falta mucha gente así, hoy más que nunca.

En el debate de cierre fui preguntado por la percepción que existe desde mi país (España) sobre cómo están haciendo las cosas ahí, en México. Si miráramos los índices de competitividad de ambos países descubriríamos que nos separan más de 25 posiciones en el ranking: España ocupa la posición 32 y
México la 58. No obstante, esta estadística puede inducir al error de pensar que España tendrá mejor futuro que México. Y digo que es un error porque se basa en datos pasados, es decir, se conforma usando medici
ones de resultados ya consumados, cuando lo importante desde mi punto de vista es evaluar -no el pasado- sino el presente y el futuro. Lo importante no son los resultados ya obtenidos, sino la actitud que desde la clase trabajadora se mantiene de cara al futuro. En este aspecto noto una clarísima diferencia a favor de México.



En España existe un nivel de desconcierto y bloqueo mental extraordinario. Los empresarios y los trabajadores están totalmente noqueados y son meros observadores de la realidad que les toca vivir. Existe mucho pasotismo y mucha delegación de responsabilidades. Se tiene la impresión de que esto lo tienen que arreglar los políticos y la Unión Europea, vía subvenciones y ayudas a los más necesitados. Olvidan que las empresas siguen estando en manos de los directivos y que son ellos los directamente responsables de encontrar soluciones. ¡¡Nadie lo va a hacer por ellos!!

En este estado de desánimo, nadie toma las riendas de su futuro ni es proactivo en la búsqueda de soluciones. Al menos en mí país, porque en México sí encuentro un estado de ánimo totalmente diferente. En lo poco que llevo compartido con empresarios y trabajadores de este país, encuentro que la gente de aquí sí es consciente de los problemas y ya está buscando soluciones. Lo primero: formándose y tomando conciencia de dónde está la raíz del problema. Es cierto que la solución puede tardar años en notarse, pero cuanto antes nos pongamos a ello, antes la encontraremos. Es por ello que creo que esta diferente actitud entre la clase productiva de ambos países determinará la evolución futura en el índice de productividad. Mi impresión es que ambos países se acercarán mucho y no sería de extrañar que en un lustro, México esté por encima de España. Depende de si nosotros somos capaces o no de cambiar nuestra mentalidad pasota, y en estos momentos yo soy pesimista al respecto.

Un cordial saludo

Juan José Romero (profesor del ISEI)

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